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Apenas despunta el alba y escuchas cantar el gallo tus pies corren ligero hacia el caliente fogón con su leña encendida y el aroma
Junto a la mochila donde llevas tu bocado, un cuchillo afilado pegado a tu correa que sostienen tus pantalones salpicados por el barro, con tu mano en el bolsillo te aseguras el chimó que lo comes con deleite para mantenerte animado. Así emprendes a zancadas el recorrido hasta las siembras complacido para trabajar con los bueyes
El fiel perro que nunca te abandona moviéndote la cola, para darte alegría cuando ya te sientas fatigado; transpira tu frente tan surcada
Son tus manos las manos más hermosas que conocen los ojos de mi Alma. Junto a las de Mi madre y las del Hombre de Nazaret que las clavaron justicieramente al Madero del Tormento desangrándose
Gracias a Ti Nuestro Hermoso Rey de Reyes, a nuestras madres, a los campesinos y, a los obreros de todos lados, nuestras mesas siempre estarán muy bien servidas con los hermosos manteles, servilletas, las vajillas y coloridos decorados. Como hijos poco conscientes somos
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