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El SEÑOR ES EL
Las tantas horas enrevesadas en el timón fenecieron capitaneando para Navegar. Sacudidos por la Tormenta vida a la que una vez nadie, Nadie le puede ganar, con la Volatilidad corpórea los que Alerta están Bracean para poder hasta el Destino Llegar. Adelantándosele a, aquellos que no pueden hacerlo mirando lo que insolucionado,
Sin el Creativo Dorado repujado con el dolor de las abiertas heridas
Los ya Liberados de tan dolorosas pesadas involucionables cargas
