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Sabana, sabana, línea infinita con sus extensas llanuras, del hombre fuerte a caballo con sus arrieros; del Joropo y de los copleros. Baño de encantamiento, placidez cálida de suma belleza para nuestros ojos.
Querido llano, Morichales, y “blancos esteros” cautivadora riqueza diversa, felicidad y arrolladora polifonía para el madrugador hombre llanero. Atardeceres de jinetes cabalgando con la fusta en la mano
Canta, joropea, zapatea en un contrincante contrapunteo o,
El turpial, el gallito sabanero, la nívea garza blanca, la corocora, el gavilán, la fauna toda del llano, querencias e, identidad del llanero.
El Llano Venezolano
Sabana, sabana, línea infinita con sus extensas llanuras, del hombre fuerte a caballo con sus arrieros; del Joropo y de los copleros. Baño de encantamiento, placidez cálida de suma belleza para nuestros ojos.
Desde el horizonte centellea el relámpago se apresura el trueno,
y toma agua el resplandeciente Arco Iris del Universo
Querido llano, Morichales, y “blancos esteros” cautivadora riqueza diversa, felicidad y arrolladora polifonía para el madrugador hombre llanero. Atardeceres de jinetes cabalgando con la fusta en la mano
y un relajador canto sobre la inmensidad de los potreros, arreando ganado hacia los tranqueros; con las vacadas durante las frescas mañanas hacia los ordeñaderos
Canta, joropea, zapatea en un contrincante contrapunteo o,
adormilado en su hamaca, con el polvoriento perezoso calor y el acariciante fresco viento; extasiado en el zarandeo y su resucitadora bebida que la manosea, extrañando abandonado en la somnolienta calma la compañia de su mujer en la quietud de su camas
El turpial, el gallito sabanero, la nívea garza blanca, la corocora, el gavilán, la fauna toda del llano, querencias e, identidad del llanero.
Y tu Caudaloso río Arauca camino amigo compartido, hermanadas flamantes aguas con ambos lados de las fronteras. No es Llano venezolano sin las voces recias cantando claros corridos o, contrapunteos como la leyendas de Florentino y el diablo
Con el Alma Llanera, nuestro segundo Himno Nacional regalan a todos los hermanos de los Continentes y, a sus simientes, el amistoso tricolor arrancando con cuatro y maracas las vivientes Musas en las cuerdas del arpa, para dejarlos aprisionados, herrados y, amarrados a nuestros corazones, vibrando enamorados con tan melodiosos lazos, el fulgor, calor, verdor y, el incomparable sabor y, la sazón que lo atesora para ti. Todo, nuestro esplendido, hermoso y caluroso Llano
