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“Al que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho.
Agüita de miel no llores tanto que las agotadas manos y, las piernas de tu entregado padre dieron bastante como el oro negro de Maracaibo. Pensaba en aquellas niñas que se convirtieron en mujeres, una en sus brazos, las otras pegaditas a sus piernas colgando como las florecitas del geranio. Una blanca, una rubia, la otra agüita de miel, rodeadas
La Virgen de la Chinita a Rafael le dijo, Anda. El lago de Maracaibo vamos “Caminemos” de nuevo juntos como la hicimos desde la infancia y Rafael el Arcángel dijo, alto “Asegurado” vas ahora sobre mis Alas,
La brillante Coronita Rutilante con perlas y diamantes de la Virgen
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