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“Nunca más la guerra. Que destruye la vida de los Inocentes.
Manos que se juntan, manos que protegen,
Encontrándonos en penumbras con los Ojos del alma, al amor se le puede mirar, con imponente sublimidad.Tocándole las Puertas de
Utilizando nuestras “manos” sobre un corazón que este languidece,
Si son Auténticos y Sanos nuestra Fuerza de Voluntad al acusable tiempo, a las indiferencias y las distancias fuera de combate los va
Lo han demostrado las guerras con su explosiva crueldad, con el sangrante exterminio arrebatador y, la instintiva bestialidad. Para él odio no existen límites en espacio, en el tiempo ni lugar, para arribar.
Los inclusivistas “premios” por haber llegado hasta la meta con la inoculación de odio. Veneno letal. Desde tan elevada distancia el imponderable sol abrazador logra matar. Para el odio con su trágica ejecutoria fealdad ¿es…? Exactamente igual. La cobardía, la mentira,
Jesucristo Únicamente Ama. Dentro de nuestro corazón Pernocta
Si el Amor y la Amistad, convalecientes ellas están, por no quererles auscultar. Oxigenémoslo con eleva calidad, como si lo sabe hacer el ODIO para matar devastando por la conflagración de la fea maldad. Desde las consabidas distancias, se encarnizan, serpentean se irgen levantandose como rugientes embravecidas olas. Alimentándonos…
“Nunca más la guerra. Que destruye la vida de los Inocentes.
Que enseña a matar TRASTORNANDO igualmente la vida
de los que matan. Dejando tras de sí un rastro de rencores
de ODIO haciendo más difícil, la solución
de los problemas»
Juan Pablo II
Manos que se juntan, manos que protegen,
son manos que Realizan……
terminan siendo Manos que Conquistan al mundo
con el efecto Amor sin ejercer coerción.
Mary Torres Calderón
