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“Un libro abierto,
Forma y fulgor a mi alma le dan tus diligentes manos
Patinar de mis dedos y, aunque tu “estatura” haya sido o, lo sea, alta, muy alta; te permites el asecho constante sobre tu cuerpo, de mis delineadas palmas. Que yo conjeture, y apretujarte sobre mi pecho
Y aunque, tu rostro este tan vivo y tan reluciente como el Amor
Siento que, a mi mente la pigmentas con el mismo Color y Sapiencia
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