335
“Quiero hacer contigo
Es límpida en el Albor, Llama y fulgor con fugas furtivas muy
Primaveras lozanas, seductoras que engalanan con su esplendor,
Es nuestra Inteligible juventud con su impetuoso desbordante saber…
Deslumbrante juventud, décadas después de ti Flamea el Verdadero sosiego con la colindante madurez, el remansado ímpetu del Ser, la sensatez inspiradora y, el incontenible, plateado joven Atardecer:
En nuestro indescifrable interior, un grácil amor Inmanente vuelve
Con los vaivenes de las inexperiencias, nace, crece, se expande
Es nuestra bella inolvidable Juventud, la juventud divina, juventud
“Quiero hacer contigo
lo que la primavera
hace con los
cerezos”,
Pablo Neruda
Vigor De La Inolvidable Juventud
Es límpida en el Albor, Llama y fulgor con fugas furtivas muy
atrevidas, crispantes insensateces con sabia. santa rapidez.
Atraparte de nuevo sería lo ideal, pero se evapora cada década, un porcentaje cada vez. Olisqueandose el fruto prohibido, se perturba
la quieta cordura con el libidinoso placer con fruición, sabor y, el aroma corporeizado hay un intenso devaneo, desenfreno copioso
Primaveras lozanas, seductoras que engalanan con su esplendor,
la impensada intrepidez, y el discreto e, informal apesadumbrado adiós, siempre abordándonos en los pensamientos en clara lucidez. Con las tímidas ilusiones, nuestros divinos “tormentos,” los errores,
los equívocos, cantos, gorjeos aparece la necesaria fuerza mental
para poder alcanzar las apetecibles deseadas realizables metas.
Es nuestra Inteligible juventud con su impetuoso desbordante saber…
En calma solemne fulgura el matizado prisma de nuestros amores,
volviéndoles a Ver: La energía que nos abstrajo, la que nos hizo sentir, también agonizar, en nuestra realidad, al observarla con maniobrada
e intensa atención en las Profundidades de nuestro Cristo Interno
Deslumbrante juventud, décadas después de ti Flamea el Verdadero sosiego con la colindante madurez, el remansado ímpetu del Ser, la sensatez inspiradora y, el incontenible, plateado joven Atardecer:
es una Imagen nueva, un nuevo ser en una desbancada piel, con
las bohemias de aquel trepidante fastuoso acontecido ayer.
En nuestro indescifrable interior, un grácil amor Inmanente vuelve
emerge. La Hermandad en Dios Sabe el ¿por qué? en la disminuida
tez y, el vespertino crepúsculo. Divina experiencia también lo es.
Con los vaivenes de las inexperiencias, nace, crece, se expande
la Sabiduría sin la ilusoria realidad; en introspectiva nos imbuimos siempre en nuestra “superada” juventud, con una trémula exquisita insensatez por tan excitante brevedad de nuestro ser, dentro
del poco Consciente vibrante Ser
Es nuestra bella inolvidable Juventud, la juventud divina, juventud
que anima, juventud que place, juventud bizarra, juventud invaluable, juventud irreemplazable con un Ungüento límpido o? una oscura
temperamental gelatinosa resina en la intrincada inexperiencia
Seductora de nuestra “Eterna” juventud
