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“Hasta que no hayas cavado un hoyo,
Una dulce mujer de larga encaracolada cabellera, a su rostro en gozo
Mi débil niñez fue muy feliz, los Vientos Soplaban a nuestro favor y con delicadeza movía, para no quebrar a mi delgado y frágil tallo; conmigo jugaba, correteaba, saltaba ¿Glosando en mi rostro el porvenir ?
Así crecí y crecí hasta que no encontré más espacio para mi propia raíz y enmudecí, mis pies se deformaron, a mi columna toda la desgarbo, cabeza gacha yo así quedé al raquitismo y a la pesada invisibilidad
Lo demás(…) en el hoyo desleído quedó, de nutriente, de techo y, de comida para las hormigas “deposito” de“artillería” que a ellas las hace, ser unas doctas aventajadas, para poder en equipo trabajar, progresar, alimento hallar a, ninguna destruir y tomadas de la mano en mutuo
Arbol: “Simbolos de longevidad, productividad,
El Árbol Raquítico Que Dio Buenos Frutos
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