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“Hasta que no hayas cavado un hoyo,
El Árbol Raquítico Que Buenos Frutos Dió
Una dulce mujer de larga encaracolada cabellera, a su rostro en gozo
El hoyo, yace todo cubierto con distribuida maleza y una disciplinada hilera de cuerpecitos negros, caminando hacendosas sin extraviarse, sin ellas querer abandonarse por la incipiente terrosa abertura que aún queda del pie del robusto y ahora raquítico árbol.Entre las horizontales masas de concreto macizo, palpita sobre lapida inexistente, un epitafio sin labrar: El Hermano Humano mata, lapidario acaba con el Hermano árbol, con sus Olorosas grandes productivas cosechas: aprisionándoles la Raíz y el hermano árbol, no se resiste a morir, cuando el Hermano Humano; levanta su mano, rígido golpea, satisfecho golpea
Una semilla tan solo yo era, cuando me vi. El sol se derramo sobre mi, me bronceo, bronceo hasta deshidratada y quemada quedar; decide entonces Re-nacer. La amigable hermana lluvia, roció, cantaros vació sobre mi ennegrecida piel hasta toda desintegrarme y perecer. La bien humedecida Tierra, me resguardó, dentro de su Liquido maternal me acunó, tanto ella me amó, que pude transitar todo el Circulo, subí
Mi débil niñez fue muy feliz, los Vientos Soplaban a nuestro favor y con delicadeza movía, para no quebrar a mi delgado y frágil tallo; conmigo jugaba, correteaba, saltaba ¿Glosando en mi rostro el porvenir ?
Así crecí y crecí hasta que no encontré más espacio para mi propia raíz y enmudecí, mis pies se deformaron, a mi columna toda la desgarbo, cabeza gacha yo así quedé al raquitismo y a la pesada invisibilidad
Arbol: “Simbolos de longevidad, productividad,
El Árbol Raquítico Que Buenos Frutos Dió
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