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“No aflijas el corazón
Fe inquebrantable la de la gente, no decae bajo la tempestad ni en
El récipe del Dr que sostenía en sus manos prescribía varios remedios, la curiosidad me invadió.¿Tantos remedios? pregunté, sin inmutarse ella respondió, sí prescriben tres opciones de cada remedio pero ni
Justo ahí logre alcanzar a escucharle el dulce alegato a la Virgen de los Remedios, me enterneció el modo, pensé quizás dentro del Todo
Ella afirmó, en casa mi padre de reposo el se encuentra, en otro país
San Benito para que le mejore la cosecha, pero también se le perdió
Achacoso estaba el viejo, trabajando como un muchacho sacando las cosechas. Una medallita coloca diligentemente en mi mano; créeme esta virgencita es muy milagrosa, en el hospital nos libró de unas cuantas batallas y el doctor, se portó como ninguno, tampoco
Ahora eso es lo que yo hago le imploro a la Virgen de los Remedios para poder encontrarle los remedios. Aunque siento a veces que no escucha. El deterioro, la fatiga en sus ojos empezaba hacerle mella, con cautela para darle consuelo, le recordé la Parábola:“La Fe mueve “Montañas”; las montañas de los problemas, las montañas de los pensamientos negros, las montañas de las prevaricaciónes, las montañas de la sevicias, las montañas de la imperturbable Fraternidad que nos han ido convertido en fragmentos repartidos por todo
Continuemos a Dios implorándole y, a la !Virgen de los Remedios!. Parece que no nos queda mas remedio. A, los enfermos, a sus familiares no deben pedírseles tanta resiliencia, hay que Prodigarle
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