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“El corazón no aflijas
Fe inquebrantable la de la gente no decae bajo la tempestad ni durante la convalecencias de fuerzas, una mujer casi exánime con quien coincido causisticamente en una farmacia invocaba a la Virgen de los Remedios desconocía yo de su existencia hasta oírle con Providencial quebranto reclamándole a ella amorosamente.
El récipe del Dr que sostenía en sus manos prescribía varios remedios, la curiosidad me invadió.¿Tantos remedios? pregunté y sin inmutarse
Justo ahí logre alcanzar a escucharle el dulce alegato que le hacia a la Virgen de los Remedios me enterneció el modo y pensé, quizás dentro de la Inmanente Totalidad el Eterno Gran Juez algunos registros pudiera estar llevando en los Libros de la Vida por tanta falta de
Ella afirmó en casa mi padre de reposo el se encuentra de otro país le
Achacoso si estaba el viejo pero trabajando como un muchacho sacando el las cosechas. Una medallíta coloca diligentemente en mi mano créeme esta virgencita es muy milagrosa en el hospital nos libró de unas cuantas batallas y el doctor, se portó como ninguno tampoco yo le conocía hasta que mi padre gravemente el enfermo,
Continuemos a Dios implorándole y a la !Virgen de los Remedios!. Parece que no nos queda hasta ahora mas remedio. A los enfermos,
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